Cuando recién salieron de la Universidad, dos jóvenes pampeanos apuntaron a un emprendimiento sin demasiados antecedentes: el alquiler y venta de contenedores y módulos habitables. En “Bdimar volúmenes” entregan la unidad lista para habitar.
Puede convertirse en una vivienda familiar, en un coqueto local comercial, en un laboratorio, en un vestuario deportivo, en un quincho para una quinta, en una casa en medio del campo. La lista puede ampliarse hasta cualquier servicio o necesidad, exactamente a la que pretenda el cliente para una tendencia que llegó para quedarse: los containers habitables.
“Teníamos muchas ideas pero cero pesos, algo bastante común entre los emprendedores. Nuestras madres hicieron un esfuerzo, se ve que nos vieron tan entusiasmados que se animaron y nos compraron un container cada una. Con esos dos empezamos”, cuenta Diego Kaufman (34) sobre los primeros pasos de “Bdimar volúmenes”, la empresa que desde el Parque Industrial de Santa Rosa alquila y vende esas cajas rectangulares que tienen una finalidad mucho más amplia que cargar mercadería en esos grandes barcos que llegan a su puerto.
Kaufman es oriundo de la localidad de Perú y conoció al santarroseño Bruno Gette Garbarino (34) en las aulas de la Universidad Tecnológica Nacional de Bahía Blanca. Diego se recibió de ingeniero civil y quien es hoy su amigo y socio empresarial es licenciado en Organización Industrial. Cuando tuvieron sus diplomas en mano, pegaron la vuelta.
“Bruno estaba trabajando para su proyecto final de la carrera la idea de instalar en Santa Rosa una planta para la fabricación de columnas de alta y media tensión. En ese momento necesitábamos una suma de dinero que no conseguimos así que no pudimos avanzar. Y en esas noches de filosofía de amigos empezamos a hablar de los containers”, recordó Diego.
El proyecto avanzaba así que Gloria y Amanda reunieron sus ahorros y compraron los dos primeros contenedores. “Cuando llegaron los pusimos en un terreno de la abuela de Bruno en la calle Corona Martínez y empezamos a trabajar. Se nos fue haciendo muy complicado porque es una zona con muchas casas, entonces estábamos muy limitados con los ruidos y con el espacio, así que después de dos años y medio conseguimos que nos den el terreno en el Parque Industrial”.

Compre Pampeano.
El traslado fue clave para proyectar un crecimiento de Bdimar, aunque los primeros tiempos, allá por 2015, fueron complicados. “Teníamos solo el terreno, así que trabajábamos bajo el sol de 40º y con el frío del invierno que no es para nada fácil. La nave la pudimos comprar gracias al Compre Pampeano, una financiación a cuatro años que nos vino muy bien y ahí el panorama cambió. Nosotros hoy ofrecemos esa posibilidad a nuestros clientes, el Compre Pampeano es una herramienta valedera y eficiente para quien quiere avanzar en su emprendimiento”, valoraron.
En Bdimar trabajan con containers de hasta 12 metros de largo como máximo. El mínimo, luego de un trabajo de corte y adaptación, es de 4 metros. Y se adecua a lo que pida el cliente. Se pueden apilar hacia arriba (hasta siete) o como extensiones unos de otros. Por estas horas en la planta trabajan en contenedores que fueron pedidos desde la turística Villa Ventana para lo que será un centro comercial.
“Los contenedores se adaptan a cualquier cosa porque vienen ciegos, así como están en el puerto, y nosotros le hacemos la adaptación que nos requieren. Se le hacen aberturas, todo el trabajo de aislación, el revestimiento, las conexiones cloacales, el termotanque, agua fría y caliente, la conexión de la energía. Lo entregamos todo listo en el terreno para habitar o para el uso que se quiera. En el caso de los alquileres se los utiliza mucho cuando viene el Turismo Carretera al Autódromo de Toay o en las campamentos viales sobre las rutas”.

Ventas.
Además de Bruno y Diego, en “Bdimar” trabajan otros cuatro empleados de lunes a viernes en horario corrido. La empresa vende en distintas provincias y ciudades del país: Capital Federal, Mar del Plata, Neuquén, Santiago del Estero, Bahía Blanca, Esquel además de distintos puntos de la provincia. Y aunque la demanda de trabajo ya está garantizada hasta enero, la dura situación económica actual del país alcanza a todos los rubros.
“Que tengamos los módulos ahí sin alquilar es una mala señal, nunca nos pasó de tener acá acumulados, siempre están afuera; eso quiere decir que las obras se pararon, que muchas cosas se frenaron. Es preocupante la situación”, admite Diego.
Más allá de los contextos, el avance de las nuevas construcciones tiene en los containers marítimos una tendencia que está en pleno crecimiento a nivel mundial. Y las ventajas son múltiples. “Se combinan muchas cosas como una estructura sumamente resistente y segura, la facilidad del traslado y la colocación, la rapidez para el montaje, la posibilidad de ampliación porque se pueden apilar y el costo es más bajo que una casa tradicional”, enumeraron los socios de Bdimar que esperan una regulación en Santa Rosa para una innovación que ya está instalada.
“En la Municipalidad no hay una habilitación para, por ejemplo, armar un centro comercial que es algo que se está imponiendo en todos lados. En Toay sí sabemos que están trabajando sobre el tema, de hecho la comuna instaló un container como oficina de información sobre la avenida Perón”.
La firma sumó una máquina para inyectar poliuterano que sirve para el aislamiento, y de a poco y con mucho “sudor y lágrimas” busca avanzar. Hacia arriba y hacia los costados como una buena edificación de contenedores que, desde los barcos, se transforman en livings o habitaciones. O en lo que el cliente imagine y pida.

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